Recuerdos de antes: tardes de invierno

Entre, yerbeado, viandadas y pan casero, un viaje a esos inviernos que todavía siguen vivos en la memoria de muchos.
Culturales22/05/2026Valeria MorenoValeria Moreno
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Hubo una época en la que crecimos así.

Las mañanas heladas empezaban con el brasero encendido y la pava calentándose al fuego casi todo el día.

Pero el momento más esperado llegaba en la tarde, cuando aparecía el yerbeado para la merienda. Se hacía con yerba común hervida en la cocina o sobre el brasero, y tenía un sabor fuerte, muy distinto al de los saquitos de ahora. La mayoría lo tomaba así nomás, aunque algunos le agregaban leche cuando había, porque en esos tiempos no siempre era algo tan fácil de tener.

Al lado nunca faltaba algo para acompañar: pan con manteca, sopaipillas o un pedazo de pan casero. A veces también con dulce de leche.

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Y bañarse en invierno también era toda una ceremonia. En muchas casas se calentaba agua en un tacho grande al fuego y después se sacaba con una olla para que no se enfriara mientras nos lavaban el pelo con esos sobrecitos chiquitos de shampoo que parecían durar para siempre. No había crema de enjuague.

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En algunos hogares todavía había letrina, cocina a leña y patios blancos de escarcha en las mañanas más frías.

Y en las noches de invierno muchas veces aparecía el clásico picadillo en lata acompañado con tomate y pan. Una comida simple, de esas que parecían estar siempre en la mesa de muchas familias sanjuaninas.

O también las famosas viandadas, esas latitas que venían con su propia llavecita para abrirlas. Más de uno se habrá cortado tratando de abrir esas latas. También conocidas como “corned beef”, a veces se comían con tomate, cebolla y pan recién cortado. Y en algunas casas también se preparaban como milanesas.

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Y los padres, casi infaltables, con algún pedazo de fiambre salame, mortadela, y queso para acompañar la cena.

Hoy muchas cosas cambiaron, pero hay recuerdos que siguen guardados en la memoria. Y cuando vuelven, regresan también esos aromas, esos sabores y esa forma tan simple de vivir los inviernos de antes.

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