Mucho antes de las acequias: la historia del dinosaurio que habitó San Juan

Hace mucho tiempo, cuando todavía no existían los canales y las acequias, un dinosaurio caminaba por estas tierras. Hace aproximadamente 231 millones de años, el Sanjuansaurus gordilloi habitaba la región que hoy conocemos como Ischigualasto, en un mundo muy diferente al actual.
Ciencia y salud06/11/2026Valeria MorenoValeria Moreno
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Era un dinosaurio carnívoro, de alrededor de tres metros de longitud, que se desplazaba sobre dos patas. Su cuerpo estaba adaptado para moverse sobre sus extremidades traseras, mientras que sus miembros delanteros eran más cortos. Sus dientes curvos y afilados le permitían alimentarse de otros animales, aunque no se conoce con certeza cuáles eran sus presas habituales.

El Sanjuansaurus vivía en un ambiente donde compartía el territorio con una fauna muy diversa. En aquella región también habitaban otros dinosaurios primitivos y distintos reptiles que formaban parte de los ecosistemas del Triásico.

El paisaje no era el desierto que hoy muchos imaginan al pensar en el Valle de la Luna. La región tenía cursos de agua y llanuras, con condiciones climáticas estacionales. En ese entorno, los animales debían adaptarse a la disponibilidad de agua y alimento para sobrevivir.

Como depredador, el Sanjuansaurus ocupaba un lugar dentro de esa cadena alimentaria. Sin embargo, los fósiles no permiten determinar con precisión cómo cazaba, qué animales elegía como presas ni si competía con otros carnívoros por el alimento.

Tampoco se sabe si vivía solo o en grupos. Hasta el momento, los restos que permitieron identificar la especie corresponden a un único individuo, por lo que no alcanzan para reconstruir su comportamiento social.

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Durante millones de años, los restos de aquel animal permanecieron ocultos bajo los sedimentos. Mucho después, su descubrimiento en Ischigualasto permitió a los investigadores reconocer una especie hasta entonces desconocida para la ciencia.

Su nombre, Sanjuansaurus gordilloi, lleva a la provincia a la que pertenecen los fósiles y homenaje a Raúl Gordillo, integrante de los equipos de excavación y preparador de fósiles del Museo de Ciencias Naturales de San Juan.

Hoy, las rocas de Ischigualasto conservan testimonios de aquel mundo remoto. Cada fósil aporta información sobre los animales que vivieron en la región y ayuda a reconstruir cómo eran los ecosistemas cuando los dinosaurios comenzaban a diversificarse.

Pero la historia del Sanjuansaurus tiene una incógnita que sigue abierta,  no se conoce con certeza qué provocó su desaparición. Sabemos cómo era parte de su cuerpo y en qué ambiente vivió, pero no qué ocurrió con aquella especie hasta que dejó de existir.

Su historia quedó escrita en las rocas de Ischigualasto, donde millones de años después sus restos volverían a salir a la luz.

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