El día que San Juan llegó a los 39 grados bajo cero

Fue un 17 de julio de 1972 en una noche de invierno.
 
 
Ciencia y salud12/09/2026Valeria MorenoValeria Moreno
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El aire soplaba frío y, en los rincones más altos de la cordillera de los Andes, el frío parecía calar hasta las piedras.

Allí, en el Valle de los Patos Superior, en el departamento Calingasta, a casi 2.900 metros sobre el nivel del mar, la noche transcurría en medio de un paisaje blanco, silencioso y completamente aislado.

No había nada más al rededor, Solo las montañas, la nieve y una estación meteorológica en medio de la cordillera.

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Las horas pasaban y la temperatura seguía bajando.El cielo despejado hacía que la superficie perdiera rápidamente el calor acumulado durante el día. El aire seco de la cordillera favorecía todavía más ese enfriamiento y, por las características del terreno, el aire frío podía acumularse en el valle.

El invierno había encontrado allí las condiciones perfectas para llevar el clima al límite.

Hasta que el termómetro marcó:

−39 grados Celsius.

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Aquel registro se produjo en el Valle de los Patos Superior y quedó grabado en la historia meteorológica de San Juan.

La provincia que muchas veces asociamos con el sol, los veranos intensos y las temperaturas que superan los 40 grados mostraba, en plena cordillera, una cara completamente diferente, una cara helada.

Llegar a una temperatura semejante no fue producto de un solo fenómeno.

La altura, cercana a los 2.900 metros, ya hacía que las temperaturas fueran considerablemente más bajas. A eso se sumaban el aire extremadamente seco, las noches largas de invierno y los cielos despejados.

Durante esas noches, el suelo pierde rápidamente el calor acumulado durante el día. Y cuando el aire frío, más pesado, desciende y queda atrapado por la configuración del valle, el termómetro puede seguir bajando.

En un lugar como el Valle de los Patos Superior, todas esas condiciones pueden combinarse para producir temperaturas extraordinarias.

Y aquella noche de julio de 1972 fue una de esas ocasiones.

Los −39 °C son citados históricamente como la temperatura más baja registrada en la Argentina continental y también como uno de los registros más extremos de frío de América Latina.

Sin embargo, existe una aclaración importante.

La Organización Meteorológica Mundial no reconoce oficialmente esta medición como el récord sudamericano. El registro del Valle de los Patos Superior no cuenta con una validación internacional de ese organismo, por lo que es más preciso hablar de una marca histórica registrada en San Juan y ampliamente citada por sus temperaturas extremas.

 Pero eso no cambia lo extraordinario de aquella jornada.

 En medio de la cordillera sanjuanina, a casi 2.900 metros de altura, el termómetro llegó a marcar una cifra que todavía cuesta dimensionar.

 mientras tanto en otros lugares de la provincia el invierno seguía su curso normal, en aquel rincón de Calingasta la montaña se había convertido en una verdadera heladera natural.

San Juan, la tierra del sol, también tiene una historia escrita bajo cero. 

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