
El Ing. Juan Victoria, el hombre que soñó un teatro para San Juan
Valeria Moreno
Después del terremoto de 1944, San Juan era una provincia marcada por el polvo, los edificios derrumbados y el esfuerzo de volver a empezar. En medio de aquella reconstrucción, había quienes pensaban únicamente en levantar casas, calles y hospitales. Pero hubo un hombre que imaginó algo diferente: un lugar para la música.
Ese hombre era Juan Victoria.

Mientras la ciudad intentaba ponerse de pie otra vez, él defendía una idea que para muchos parecía imposible. Soñaba con construir un gran auditorio, una sala moderna donde la cultura pudiera volver a ocupar un lugar importante en la vida de los sanjuaninos.
No era un simple capricho. Para Juan Victoria, reconstruir una provincia también significaba devolverle el alma.
Durante años insistió con ese proyecto. Hubo dudas, críticas y momentos en que parecía que el sueño jamás iba a concretarse. Muchos creían que San Juan tenía necesidades más urgentes que un teatro. Pero él siguió adelante, convencido de que la música, el arte y la cultura también eran parte de la reconstrucción.
Finalmente, frente al Parque de Mayo, comenzó a levantarse el edificio que cambiaría para siempre la historia cultural de la provincia.
Cuando el auditorio abrió sus puertas en 1970, los sanjuaninos descubrieron algo extraordinario. No solo era una obra imponente: también tenía una acústica tan destacada que con el tiempo sería considerada una de las mejores de América Latina.
El lugar se transformó rápidamente en símbolo cultural de San Juan. Por su escenario pasaron conciertos, orquestas, actos históricos y artistas de distintas partes del mundo.
Sin embargo, había un detalle especial: aunque todos conocían la historia de Juan Victoria y su enorme impulso detrás de la obra, el auditorio todavía no llevaba oficialmente su nombre.
Eso ocurrió después de su muerte.
Juan Victoria falleció en 1986, y tiempo después San Juan decidió unir para siempre su nombre a la sala que había soñado durante décadas.
Desde entonces, el Auditorio Juan Victoria se convirtió no solo en uno de los espacios culturales más importantes del país, sino también en el reflejo de una idea que sobrevivió al tiempo, las dudas y las tragedias.
Murió sin saber que, apenas un año después, San Juan terminaría uniendo para siempre su nombre al auditorio que había soñado durante décadas.





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