
Los Infernales de Güemes: una fuerza de gauchos que hizo temblar al ejército español
Valeria Moreno
El silencio reinaba en los caminos del norte. Las tropas del rey de España avanzaban convencidas de que nada podría detenerlas. Pero entonces, algo comenzaba a suceder.
Los mensajeros desaparecían. Las provisiones nunca llegaban a destino. Los caballos eran arrebatados y, cuando los soldados españoles intentaban reaccionar, sus atacantes ya se habían dispersado entre cerros, quebradas y senderos que conocían como la palma de su mano.

¿Quiénes eran? ¿Dónde se ocultaban? ¿Cuántos hombres formaban aquella fuerza capaz de sembrar la incertidumbre entre las filas realistas?
Bajo las órdenes de Martín Miguel de Güemes, un grupo de gauchos, campesinos y paisanos del norte argentino había convertido el conocimiento del terreno en su arma más poderosa. Lejos de las grandes batallas, aquellos hombres libraban una guerra de guerrillas basada en ataques sorpresivos y el desgaste constante del enemigo.
Con el tiempo, aquellos jinetes serían conocidos como Los Infernales, un nombre que evocaba el temor y la frustración que despertaban entre las tropas realistas.
Mientras los españoles intentaban abrirse paso desde el Alto Perú, los hombres de Güemes interceptaban comunicaciones, hostigaban convoyes y dificultaban el abastecimiento de las fuerzas del rey. Gracias a esa resistencia en el norte, José de San Martín pudo avanzar con uno de los proyectos más audaces de la independencia: la campaña libertadora hacia Chile y Perú.
Vestidos con sus característicos ponchos y montados a caballo, los gauchos de Güemes se transformaron en una pieza clave para frenar el avance realista y defender las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Más de dos siglos después, la historia de Los Infernales continúa despertando admiración. Porque aquellos hombres comunes, armados con coraje, astucia y un profundo amor por su tierra, terminaron escribiendo una de las páginas más extraordinarias de la historia argentina.



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