Reflexión Dominical: El apostolado nace de un corazón conquistado, dispuesto a darlo todo y recibir todo con gratitud.

En las nuevas pinceladas de una espiritualidad misionera, que el Evangelio nos trae en este domingo, el Señor nos recuerda que el motor de todo apostolado nace de la experiencia personal: la de haber sido conquistados por un amor superior que pone en orden todos nuestros afectos.
Comunitarias28/06/2026 Pbro. Ángel Hernández

mano de jesus

“Cuando uno ama, no puede sino hablar del objeto amado. ¿Qué será cuando el objeto amado reúne en sí todas las perfecciones posibles? No sé cómo puedo hacer otra cosa que contemplarle y amarle. ¿Qué quieres, si Jesucristo, ese Loco de amor me ha vuelto loca?” — Santa Teresa de los Andes  

La experiencia de este amor extremo, manifestado por Jesucristo al entregarse en una donación total, nos mueve a proclamarlo y a imitarlo. Seguir sus pasos por el camino de la abnegación y el olvido de sí mismo transforma la propia vida en un anuncio viviente: solo el amor salva.

La existencia del bautizado está marcada por la dinámica pascual: una vida que se pierde para ser encontrada, resucitada y multiplicada. Dios jamás deja en el olvido ningún gesto de genuina generosidad. Él, que cuida de cada uno, se encarga de que recibamos la recompensa por nuestro compromiso profético y por ese anhelo profundo de justicia y santidad.

Si el mundo no cae en el caos y la destrucción, es gracias a los pequeños gestos de hospitalidad, entrega y atención a los detalles de tantas almas generosas. Son ellas quienes responden, día a día, al más importante de los mandamientos: el amor total a Dios y al prójimo.

Cantemos eternamente el amor del Señor y proclamemos, día tras día, sus obras de salvación y justicia.

¡Buen domingo!

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