
Detrás del nombre del hospital: Marcial Quiroga, el médico sanjuanino que hizo del estudio una forma de salvar vidas
Valeria Moreno
Cada día, cientos de personas ingresan al Hospital Marcial Quiroga para una consulta, un tratamiento o una urgencia. Sin embargo, son pocos los que saben quién fue el hombre cuyo nombre identifica a uno de los centros de salud más importantes de San Juan.
Marcial Vicente Quiroga nació en San Juan el 4 de abril de 1859. Su historia está marcada por el esfuerzo desde muy joven. Mientras cursaba sus estudios en el Colegio Nacional, trabajaba en la Legislatura provincial para poder costear su educación, una disciplina que lo acompañaría durante toda su vida.
En 1885 se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires. Ese mismo año presentó su tesis doctoral, Manifestaciones Nerviosas en el Alcoholismo Crónico, un trabajo considerado avanzado para su época y que ya dejaba en evidencia su interés por la investigación científica.
Pero Quiroga no fue solamente un médico que atendía pacientes. Gran parte de su vida transcurrió entre libros, apuntes y trabajos científicos. Escribió investigaciones y manuales sobre higiene, medicina militar, cirugía, tuberculosis, cólera y otras enfermedades infecciosas, convirtiéndose en una de las figuras más destacadas de la medicina argentina de fines del siglo XIX y comienzos del XX.

Su conocimiento también estuvo al servicio de la comunidad. Participó en la lucha contra la epidemia de cólera de 1886 y colaboró en la organización sanitaria tras el terremoto que afectó a San Juan en 1894. Para él, el estudio no tenía sentido si no servía para mejorar la vida de las personas.
Su extensa trayectoria como investigador y docente le permitió ocupar un lugar como Académico de Número de la Academia Nacional de Medicina, uno de los mayores reconocimientos que podía recibir un médico de la época. Una pasión que continuó en la siguiente generación .El amor por el conocimiento no terminó con él.
Su hijo, Marcial Ignacio Quiroga, siguió los pasos de su padre. También fue médico, pero además se destacó como historiador de la medicina y reconocido bibliófilo. Dedicó gran parte de su vida a preservar documentos, estudiar la historia de la ciencia y reunir una importante colección de libros, continuando el legado intelectual que había comenzado su padre décadas antes.
Así, el apellido Quiroga quedó ligado no solo a la medicina, sino también a la investigación, la docencia y la preservación del conocimiento.
Décadas después, cuando la provincia decidió bautizar con el nombre de Marcial Quiroga a uno de sus hospitales más importantes, no solo homenajeó a un prestigioso médico. También reconoció a un sanjuanino que hizo del esfuerzo, el estudio y el servicio público una forma de vida.
Marcial Quiroga, un hombre que creyó que el conocimiento podía salvar vidas y cuyo legado continuó en la generación siguiente, demostrando que algunas herencias no se transmiten con bienes materiales, sino con el ejemplo, los libros y la vocación de servir.


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