Reflexión Dominical: "Yo soy la puerta"

La puerta tiene un valor simbólico muy amplio: es punto de llegada y de acogida, pero también de rechazo; puede abrir oportunidades o marcar límites; es acceso a un lugar seguro, permiso para entrar en la intimidad, posibilidad de un encuentro personal; también resguardo de aquello que requiere discreción.
Comunitarias26/04/2026 Pbro. Ángel Hernández

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Decimos: llegué hasta las puertas mismas… me abrió las puertas… me cerró la puerta en la cara… se me abrieron todas las puertas… cerré la puerta y estuve a salvo… me abrió las puertas de su corazón… cuando ores, cierra la puerta… lo hablamos a puerta cerrada…

En el Evangelio de este cuarto domingo de Pascua —domingo del Buen Pastor—, Jesús se revela diciendo: «Yo soy la puerta de las ovejas». Antes ha descrito la relación entre el pastor y las ovejas como un vínculo de conocimiento mutuo, confianza y escucha. Ahora añade tres dones fundamentales: salvación, libertad y alimento.

Porque hemos sido salvados, ya no somos esclavos del pecado. Porque hemos muerto al pecado, estamos llamados a vivir para la justicia, como nos recuerda san Pedro. Porque somos hijos, vivimos en la libertad del amor, que hace pasar todas las cosas por el Corazón del Buen Pastor. Y porque Jesucristo se ha ofrecido por nosotros, como verdadero Cordero Pascual, podemos alimentarnos del Pan que nos da vida en abundancia.

Cristo, Puerta de salvación,
atráenos hacia Ti
y concédenos entrar
en la vida que prometes,
en el banquete que preparas.

Que, escuchando tu voz
suave, firme y cercana,
nos dejemos conducir
a las aguas tranquilas,
a los pastos abundantes,
a la casa segura.

Y que, cautivados por tu belleza,
reflejando tu vida en la nuestra,
nos entreguemos con alegría,
para que muchos te conozcan,
te amen, te sigan
y en Ti encuentren la Vida.
Amén.

¡Buen domingo!

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